Sargento narco cayó por su hijo: “Me ha hecho perder todo, me va a mandar preso”

Una vez más Salta y el Norte salteño son escenario de una red narco que se manejaba en el seno de una familia, cuyo principal motor era un sargento de la policía de la provincia con 18 años de antigüedad. 

Todo quedó al descubierto el 6 de junio de 2025 cuando el hijo del Sargento Jesús Antonio Vera, fue detenido, tras una intensa persecución entre Aguas Blancas y Orán, con 12 kilos de cocaína y el arma reglamentaria de su padre.

Según se pudo conocer Vera se desempeñaba hace casi 20 años en la Unidad Motorista de Emergencias Policiales. 

La investigación
La investigación comenzó el 15 de abril del año pasado, a partir de una denuncia anónima recibida por la Unidad de Procedimientos Judiciales de Orán de la Gendarmería Nacional, en la que se advertía sobre el funcionamiento de una organización narcocriminal integrada por narcotraficantes y miembros de distintas fuerzas de seguridad.

A partir de tareas de inteligencia y vigilancia, la fiscalía identificó al sargento Vera como uno de los integrantes de la estructura investigada y, con autorización del juez de garantías de Orán, Gustavo Montoya, se dispuso la intervención telefónica del imputado, aunque de manera diferida. 

El 6 de junio de 2025, Mauricio Vera, el hijo de 23 años del policía, fue detenido tras una persecución que se inició en Aguas Blancas y terminó en la ciudad de Orán, cuando conducía un automóvil Fiat Cronos por la ruta nacional 50, de norte a sur, haciendo de remisero y acompañado por tres pasajeros. 

Al llegar a un control de Gendarmería Nacional instalado en el paraje “La Estrellita”, desobedeció las órdenes de detención y escapó a alta velocidad, por lo que los gendarmes dieron aviso inmediato al personal apostado en el puesto de control de la Sección “28 de Julio”, hacia donde se dirigía el vehículo.

Poco antes de llegar, el conductor detuvo la marcha y los pasajeros descendieron del automóvil, luego de que uno de ellos accionara el freno de mano ante la situación de peligro.

Sin embargo, cuando los efectivos intentaron interceptarlo en el control de la Sección “28 de Julio”, el imputado volvió a evadir el operativo, atravesó el retén sin detenerse y continuó a gran velocidad en dirección a Orán, en cuyo acceso, personal de la Policía Federal Argentina intentó frenarlo nuevamente, pero el conductor desoyó las órdenes y logró superar por tercera vez un control de seguridad.

La persecución continuó por la zona urbana y concluyó en inmediaciones de las calles 20 de Febrero y 9 de Julio, donde el sospechoso abandonó el vehículo en un baldío luego de que uno de los neumáticos se reventara, y se ocultó en una vivienda.

Minutos más tarde, efectivos de la Sección Núcleo del Escuadrón 20 de Gendarmería Nacional detuvieron a Vera hijo, tras un rastrillaje en la zona, y del interior del automóvil se secuestraron 12 kilos de cocaína, distribuidos en 12 paquetes, además de una pistola calibre 9 milímetros perteneciente a su padre, y otros elementos de interés para la causa.

Dos meses después cayó el padre 
Dos meses después, la fiscalía reunió nuevos elementos de prueba y solicitó la detención del policía quien, a diferencia de su hijo, que acordó su responsabilidad mediante un acuerdo pleno, decidió afrontar un juicio oral y público, en el que sostuvo que no tenía vinculación con actividades de narcotráfico y atribuyó exclusivamente a su hijo la responsabilidad por el transporte del cargamento.

Durante el debate oral y público surgieron comunicaciones telefónicas que padre e hijo mantuvieron después de la persecución, que fueron incorporadas como prueba. 

“Perdoname, me jugué, me jugué”, ante lo que el policía preguntó: “¿Y te han pillado con algo?”, y el joven contestó: “Ahí están los doce en el auto”.
De acuerdo con la acusación, otra conversación resultó especialmente incriminatoria, ya que, mientras esperaba que le contestara una llamada que le hizo a un hermano, el sargento quedó grabado diciendo: 

La investigación también permitió establecer la intervención de otra familia con peso dentro de la organización narcocriminal.

Por otra parte, del análisis de los teléfonos celulares secuestrados, especialmente el perteneciente al suboficial, surgió que Vera había accedido a un informe confidencial vinculado a la investigación, lo que para la fiscalía evidenció los vínculos que mantenía con integrantes de otras fuerzas de seguridad.

“Ahí están los doce kilos en el auto encima, me ha hecho perder todo, me va a mandar preso”.
El Ministerio Público Fiscal también remarcó el rol logístico que desempeñaba Vera dentro de la organización y señaló que la actividad ilícita le había permitido acumular distintos bienes, entre ellos el Fiat Cronos decomisado en el procedimiento, una camioneta utilitaria, un inmueble en Aguas Blancas donde funciona un salón de eventos y un departamento ubicado en la ciudad de Orán.

La fiscalía también acreditó que la organización utilizaba mensajes en código para referirse al estupefaciente y, según surgió de los teléfonos analizados, se empleaban términos como “niñitos”, “juguetitos” o “camioncitos” para aludir a la droga.

La condena del Sargento 
El Tribunal Oral Federal 1 de Salta condenó a 6 años y medio de prisión al sargento con 18 años de antigüedad en la Policial. Fue considerado coautor del delito de transporte de estupefacientes agravado por su condición de funcionario público.

El fallo fue resuelto por el Tribunal,  integrado por las juezas María Alejandra Cataldi, Gabriela Elisa Catalano y Marta Liliana Snopek, y en representación del Ministerio Público Fiscal intervino el fiscal federal Marcos Romero, de la Sede Fiscal Descentralizada Orán. 

La condena impuesta al sargento se sumó a la dictada el 6 de abril pasado, contra su hijo Mauricio Vera, quien, mediante un acuerdo pleno homologado por la jueza Cataldi, recibió una pena de 4 años y 6 meses de prisión por transporte de estupefacientes, resistencia a la autoridad en tres hechos y privación ilegítima de la libertad.

Al fundamentar la condena del Sargento, el tribunal consideró acreditado que el policía “tenía pleno conocimiento e intención de realizar la actividad ilícita atribuida” y que “las pruebas son concluyentes”.

Las juezas señalaron que las comunicaciones interceptadas demostraron que Vera intervino “en la diagramación de la movilización de la droga”, coordinó tareas previas y definió quién conduciría el vehículo utilizado para el traslado.

En la sentencia también remarcaron que el acusado ocupaba una posición de mando dentro de la organización y que sus allegados seguían sus directivas “también por su formación como personal policial”.

El tribunal rechazó los planteos defensivos que intentaron desvincularlo de los hechos y destacó que el propio contenido de las conversaciones telefónicas despejaba cualquier duda sobre el conocimiento que tenía respecto del cargamento de cocaína, publicó Gente de Salta. 

Las magistradas destacaron la gravedad institucional de la conducta atribuida al imputado: “Vera era un oficial de policía y tenía como misión combatir la delincuencia”, señalaron, al cuestionar que utilizara sus conocimientos y vínculos dentro de las fuerzas de seguridad para facilitar una maniobra de narcotráfico y “conducirse en los ámbitos delictuales”.