Sube a 2.595 la cifra de muertos por los terremotos en Venezuela

El Gobierno informó que ya son 2.595 las personas fallecidas y más de 12.400 los heridos, mientras que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estimó que la cantidad de desaparecidos podría llegar a 50.000.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, brindó el nuevo balance oficial y aseguró que todas las víctimas serán identificadas antes de ser entregadas a sus familias.

"Nadie va a una fosa común", afirmó durante una conferencia de prensa, donde explicó que las tareas de reconocimiento se realizan mediante huellas dactilares, fotografías y, cuando es necesario, análisis odontológicos forenses.

A ocho días de la catástrofe, las tareas de búsqueda y rescate continúan especialmente en el estado de La Guaira, la zona más afectada por los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5. Equipos especializados trabajan entre edificios colapsados y estructuras inestables con la esperanza de encontrar más sobrevivientes.

Uno de los rescates más impactantes ocurrió en las últimas horas, cuando un vigilante de 43 años fue hallado con vida tras permanecer ocho días bajo los escombros de un edificio. El operativo demandó más de 72 horas de trabajo y contó con la participación de rescatistas internacionales.

Según el Gobierno venezolano, cerca de 200 edificios colapsaron completamente, mientras que estimaciones de la NASA indican que unas 58.000 edificaciones podrían haber sufrido daños a causa de los terremotos.

Las operaciones de emergencia movilizan actualmente a 19.000 funcionarios, entre efectivos militares, policías y equipos de rescate. Además, alrededor de 3.000 rescatistas trabajan de manera simultánea en las zonas devastadas, donde hasta el momento lograron salvar con vida a 13 personas.

La emergencia humanitaria también se profundiza. De acuerdo con cifras oficiales, 12.841 personas perdieron sus viviendas, aunque organismos de Naciones Unidas elevan esa cifra a unas 16.000 personas desplazadas, muchas de las cuales permanecen en refugios temporales, campamentos improvisados o espacios públicos a la espera de asistencia. 

Mientras tanto, la distribución de alimentos, agua y artículos esenciales continúa de manera intermitente en las comunidades más afectadas.