Geriátricos en Salta: Cuánto cuesta vivir en una residencia y qué servicios ofrecen
El caso de maltrato a adultos mayores que conmocionó a Mar del Plata volvió a poner en el centro de la escena una pregunta que también interpela a Salta: ¿en qué condiciones funcionan los geriátricos y cuánto cuesta hoy acceder a una residencia para una persona mayor?
Entre las opciones de menor costo aparece una residencia ubicada en Villa Cristina, donde la cuota mensual oscila actualmente entre $500.000 y $800.000. El valor depende, entre otros factores, de la antigüedad del residente y de las condiciones de ingreso.
En cuanto a las prestaciones, cuenta con médico, nutricionista, equipo de emergencias y personal de enfermería para acompañar a los residentes.
En el otro extremo se encuentra una residencia ubicada en pleno centro de la ciudad, con un servicio de atención integral y habitaciones con baño privado. Allí el costo de una estadía permanente alcanza los $2.875.000 mensuales.
La propuesta, según El Tribuno, incluye controles médicos periódicos, historias clínicas individualizadas, enfermería las 24 horas, alimentación supervisada por nutricionista, chef propio, actividad física, estimulación cognitiva, musicoterapia y espacios recreativos.
Además, dispone de habitaciones con baño privado, televisión, calefacción, espacios verdes, quincho, sala de juegos, Wi-Fi, cámaras de seguridad, botones de emergencia y accesibilidad para personas con movilidad reducida.
En Tres Cerritos funciona otra residencia que combina atención médica permanente con actividades destinadas a mejorar la calidad de vida de los adultos mayores.
Ofrece habitaciones individuales y compartidas, baños adaptados, calefacción central, pileta, limpieza, cocina supervisada por nutricionista y chef, cámaras de seguridad y accesos controlados.
También cuenta con gimnasia, yoga, musicoterapia, arteterapia, cine, lectura, talleres de memoria, estimulación neurocognitiva y actividades con participación de familiares.
En materia sanitaria dispone de médico, nutricionista, enfermería durante las 24 horas, gestión de medicamentos, laboratorio e interconsultas con otros profesionales.
El costo básico para una persona autoválida es de $2.628.000 más IVA, lo que lleva el valor final a $3.179.880 mensuales.
Pero ese no necesariamente es el precio final. La institución aplica un adicional del 15% para personas con dependencia moderada y del 35% para quienes presentan dependencia severa, de acuerdo con una evaluación médica basada en la escala FIM.
En Villa San Antonio funciona otra residencia que brinda atención integral y cuenta con un equipo interdisciplinario compuesto por médicos, enfermeros, nutricionistas, fisioterapeutas y fonoaudiólogos, entre otros profesionales.
El establecimiento informó que ofrece asistencia permanente y los servicios necesarios para el cuidado cotidiano de los adultos mayores, con una cuota mensual de aproximadamente $1.300.000.
¿Qué pasa con quienes no pueden pagar?
El director general de Adultos Mayores, Nicolás O'Brien, explicó que la Provincia cuenta con cuatro hogares públicos destinados a personas de 60 años o más que se encuentran en situación de vulnerabilidad social.
Son el Hogar Padre Pedro Borghini, de Tartagal; el Hogar San Vicente de Paul, de San Ramón de la Nueva Orán; el Hogar Rural Las Moras, de Chicoana; y el Hogar de Ancianos Santa Ana, de Villa Mitre, en la ciudad de Salta.
En estos establecimientos se brinda gratuitamente alojamiento, alimentación, vestimenta y cuidados permanentes a quienes cumplen con los requisitos de admisión.
En el caso del hogar ubicado en la capital salteña, actualmente la capacidad está completa y existe una lista de solicitudes de ingreso.
Qué debería observar una familia antes de elegir
Entre los principales aspectos a observar se encuentran:
- Higiene y seguridad: los espacios deben encontrarse limpios, iluminados, ventilados y en condiciones adecuadas.
- Alimentación: la cocina debe cumplir condiciones sanitarias y los alimentos deben estar correctamente almacenados.
- Baños adaptados: deben permitir el desplazamiento seguro de personas con movilidad reducida.
- Barrales y agarraderas: pasillos, baños y sectores de circulación deberían contar con elementos de apoyo para prevenir caídas.
- Mobiliario adecuado: camas, sillones e inodoros deben tener una altura que facilite los movimientos de los adultos mayores.
- Espacio personal: cada residente debería contar con un lugar digno para guardar sus pertenencias.
- Seguridad: resulta importante conocer qué mecanismos existen ante una emergencia y cómo se controla el acceso y la circulación.
- Clima de convivencia: además de mirar las instalaciones, es fundamental observar el trato del personal, el ambiente y la relación con los residentes.