Tras la cirugía: el Papa come, camina y celebra misa, pero su esperado viaje a la Argentina sigue en duda
El papa León XIV retomó su alimentación habitual, comenzó a caminar y celebró una misa en el hospital mientras se recupera de una operación en la que le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho.
Los estudios posoperatorios muestran una evolución normal, aunque todavía no se informó si el cáncer se extendió a los ganglios u otras partes del cuerpo.
La intervención confirmó que tiene adenocarcinoma pulmonar, el tipo más frecuente de cáncer de pulmón. Los cirujanos retiraron el lóbulo inferior del pulmón derecho, que está dividido en tres partes. El pulmón izquierdo tiene dos lóbulos y, tras la extracción de uno, el tejido restante puede compensar gradualmente la pérdida de capacidad, en especial en personas que conservan una buena condición física.
El Vaticano informó que el Papa celebró una misa junto a sus secretarios en una capilla acondicionada especialmente en el décimo piso del hospital. La ceremonia se realizó el miércoles por la tarde.
Un equipo periodístico trabaja frente al Policlínico Gemelli, donde permanece internado el pontífice. Foto: AP/Gregorio Borgia.
Los médicos todavía deben determinar si la enfermedad se propagó. Para eso, se analizarán muestras de ganglios linfáticos que podrían haber sido extraídos durante la cirugía. Los resultados no se habían difundido hasta el miércoles.
El oncólogo Stephen Liu, especialista del Centro Integral de Cáncer Lombardi de la Universidad de Georgetown, explicó que los resultados permitirán definir si León XIV necesita otros tratamientos. Entre las alternativas, si el cáncer se hubiera extendido, mencionó quimioterapia, una combinación de quimioterapia e inmunoterapia o terapias dirigidas mediante medicamentos específicos.
Liu, que no integra el equipo que atiende al Papa, señaló que el adenocarcinoma suele tener un pronóstico más favorable que otros tipos de cáncer pulmonar. Sin embargo, subrayó que todavía es necesario conocer el estadio de la enfermedad, el tamaño de la lesión y si hay otros nódulos o ganglios afectados.
El especialista PierCarlo Gentile, jefe de oncología radioterápica del Hospital San Pietro Fatebenefratelli de Roma, indicó que una cirugía torácica mínimamente invasiva asistida por video suele requerir entre 15 y 20 días de recuperación. Según explicó, las complicaciones posoperatorias, como las infecciones, son poco frecuentes.
La evolución médica también puso en duda el viaje que el pontífice tenía previsto realizar a Uruguay, Argentina y Perú entre el 6 y el 17 de noviembre. El Vaticano no anunció cambios en el itinerario, que contempla más de 31.000 kilómetros, una docena de vuelos y dos traslados en helicóptero.
La presidenta peruana, Keiko Fujimori, dijo que la recuperación podría modificar el cronograma, aunque expresó su esperanza de que la visita se concrete. León XIV vivió durante dos décadas como misionero en Perú, tiene ciudadanía peruana y es una figura muy querida en ese país.
“Entendemos que esta recuperación llevará varias semanas, más de lo previsto. También comprendemos que podría haber algunos cambios en el programa de su visita”, afirmó Fujimori. Añadió que millones de peruanos rezan por la recuperación del Papa y esperan novedades oficiales.
Liu sostuvo que la posibilidad de que el pontífice realice el viaje dependerá de los resultados médicos y de si necesita tratamiento adicional. Si la enfermedad estuviera en estadio 1, consideró posible que pudiera cumplir con los traslados; si se indicara otro tratamiento, recomendaría evitar el viaje.
León XIV había anunciado el domingo que le habían detectado un nódulo pulmonar y que debía ser operado, durante su oración del mediodía transmitida por televisión. En ese mensaje no habló de cáncer: describió la lesión como localizada y en una etapa temprana.
El parte médico del martes precisó que los estudios previos a la operación ya habían despertado sospechas de cáncer. Entre las pruebas se realizó una biopsia broncoscópica robótica, además de una tomografía de tórax con contraste y una tomografía por emisión de positrones (PET).
El cirujano Lorenzo Spaggiari, del Instituto Europeo de Oncología de Milán, explicó que la broncoscopía ION requiere anestesia general y equipos especializados. El médico Brendon Stiles, del centro Montefiore Einstein de Nueva York, señaló que la biopsia y el PET pueden ayudar a establecer si la enfermedad se limitó al pulmón.
La comunicación sobre la salud de los pontífices ha sido históricamente reservada. La enfermedad de Juan XXIII, diagnosticado con cáncer de estómago, se mantuvo oculta hasta poco antes de su muerte en 1963. En el caso de Juan Pablo II, el Vaticano confirmó después de su fallecimiento, en 2005, que padecía Parkinson.
El papa Francisco brindó más detalles sobre algunos de sus problemas de salud, aunque la información sobre sus últimos meses también fue administrada con cautela. Por eso, la decisión de León XIV de comunicar personalmente que tenía un nódulo y que sería operado marcó un cambio en la forma de informar sobre su estado.
Giovanni Maria Vian, historiador de la Iglesia y exdirector del diario vaticano L’Osservatore Romano, calificó el anuncio como una ruptura con la tradición de secretismo. Según explicó, esa reserva responde tanto a razones prácticas como a una cultura institucional de larga data.